Lo que comenzó como un rumor en el ámbito comercial de Cañada de Gómez ya es un escándalo de alcance regional. El reconocido contador Abel Macchi, figura clave del ámbito empresarial del sur santafesino, enfrenta tres denuncias penales por presunta estafa, en una trama que involucra a su conglomerado de empresas, millonarios cheques rechazados y un creciente temor en el sector financiero.
Las presentaciones judiciales fueron realizadas por la Mutual del Sport Club Cañadense (a la que le adeudan $124 millones), la firma Metal Del Blanco S.R.L. de San Jerónimo y Acopio Montes de Oca S.R.L. Todas apuntan no solo al default financiero, sino a la existencia de una estructura que funcionaba como una presunta estafa piramidal.
El caso ya fue trasladado a la Unidad de Delitos Económicos y Complejos del Ministerio Público de la Acusación en Rosario, bajo la órbita de la fiscal María Teresa Granato. La situación se agrava con el pedido de allanamientos a domicilios de familiares directos de Macchi, acusados de integrar una asociación ilícita, entre ellos su esposa Sandra Urquiza y sus hijos Juan Manuel y José Ignacio.
Mientras tanto, el Banco Central informa que las empresas del grupo acumulan 862 cheques rebotados por más de 2.470 millones de pesos, y mantienen deudas con 11 bancos por casi 5.000 millones de pesos, generando inquietud en entidades que aún no declararon la mora.
La crisis ya repercute en toda la cadena comercial: muchos cheques emitidos por el grupo eran utilizados como forma de pago por terceros, lo que ha dejado comprometidas a múltiples firmas que no tenían relación directa con Macchi.
La situación también genera tensión en el ámbito laboral. La empresa textil del grupo, con sede en Cañada de Gómez y más de 150 empleados, continúa operando, pero sus trabajadores temen por el futuro. La Municipalidad monitorea el caso ante la posibilidad de un impacto social mayor.
Lo que alguna vez fue un emblema de crecimiento ahora es epicentro de uno de los mayores escándalos financieros de la región.