Este jueves, el Concejo Municipal de Totoras aprobó una ordenanza de autoría del concejal José Manuel Pascual (bloque Unidos para Cambiar Santa Fe) que establece el retiro obligatorio de todos los obstáculos viales ilegales colocados sobre la vía pública, tales como tortuguitas, tachas reflectivas, elementos metálicos y reductores no autorizados.
La normativa, trabajada en comisión y luego votada en el recinto, fija un plazo máximo de un año desde su promulgación para que estos elementos sean removidos en su totalidad, priorizando la seguridad, la circulación ordenada y el respeto al espacio público.
“Este proyecto de mi autoría pone fin a una práctica irregular y peligrosa que afecta la movilidad y la igualdad ante la ley. Las calles no pueden regularse por decisión individual. Recuperamos el orden, la legalidad y el sentido común”, expresó Pascual.
🚧 Una ciudad más segura y accesible
La proliferación de obstáculos viales no autorizados ha generado, en los últimos años, situaciones de riesgo, accidentes y reclamos vecinales en distintos puntos de la ciudad. En muchos casos, estos elementos fueron colocados sin autorización municipal, evaluación técnica ni justificación legal.
“La vía pública no puede privatizarse ni alterarse por voluntad propia. Este proyecto viene a devolver al municipio la facultad de decidir cómo se organiza el tránsito, con criterios profesionales y reglas claras para todos”, sostuvo el edil.
🕐 Plazo y aplicación
La ordenanza establece un plazo de doce meses desde su promulgación para retirar todos los elementos irregulares. Durante ese tiempo, el municipio deberá realizar un relevamiento completo y notificar a los responsables para su remoción voluntaria. En caso de incumplimiento, podrá hacerlo directamente el Estado local.
Además, se contempla la posibilidad de establecer criterios unificados para futuras instalaciones viales, evitando nuevas situaciones de desorden.
Una medida que fortalece la convivencia
El proyecto aprobado marca un paso importante hacia una ciudad más ordenada, accesible y segura. También busca prevenir conflictos entre vecinos y promover el uso responsable del espacio público.
“Gestionar también es ordenar y poner límites justos. Esta ordenanza, que presenté con convicción, responde a una demanda ciudadana concreta. Vamos a seguir trabajando para que Totoras sea una ciudad donde se respeten las normas y todos podamos convivir mejor”, concluyó Pascual.